“Halagar a Trump no rinde muchos frutos. Desafiarlo puede tener costos, pero no hacerlo, también”

19 de September de 2026 por ChileDay
Recorte de prensa: El Mercurio (A), 19 de septiembre de 2026

EL MERCURIO (A) – CHILE – INTERNACIONAL – 9/19/2026 12:00:00 AM

Convencido de que el mundo pasa por un período de cambios que llevará a un sistema internacional distinto al orden basado en reglas de las últimas décadas, el escritor y periodista británico Michael Reid asegura que las potencias medias y los países de América Latina deben pensar en sus prioridades, posibles alianzas y en definir su propia política exterior para evitar caer presa de la competencia de grandes potencias.

Integrante del panel de geopolítica del Chile Day realizado en Madrid el lunes de esta semana, el exeditor de The Economist para Latinoamérica conversó con “El Mercurio” sobre el panorama que tiene por delante la región en este período de cambios globales, y advirtió sobre los riesgos potenciales del alineamiento de gobiernos con la administración de Donald Trump.

—En el Chile Day, usted advirtió que el orden mundial que conocimos hasta hace una década no volverá. ¿Qué implica eso para el grupo de Estados que siguen creyendo y apoyándose en ese orden basado en el libre comercio, la gobernanza multilateral y la búsqueda de consensos?

“Tienen un problema, evidentemente. Las cosas han cambiado de manera fundamental, porque hay un equilibrio en muchas cosas entre EE.UU. y China, o sea, un debilitamiento relativo de Occidente, y porque Trump se ha dedicado a atacar a los propios aliados de EE.UU., lo que ha sembrado una desconfianza profunda. Y en Europa es un momento complicado, con un crecimiento económico bajo, liderazgos débiles, fragmentación política y el surgimiento de una derecha populista agresiva.

La pregunta es qué hacer frente a esto. La respuesta más llamativa fue la del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, que en el Foro de Davos abogó por una alianza de potencias medias. Esta semana estuvo en el Parlamento Europeo, y (la presidenta de la Comisión Europea) Ursula von der Leyen dijo que quería que Canadá fuese un Estado asociado a la Unión Europea (UE). El problema es que esa categoría no existe en los tratados de la UE.

Que va a haber una colaboración más estrecha entre la UE, Canadá y países como Reino Unido y Noruega, no lo dudo. Para los países de América Latina que creen en ese orden mundial, creo que hay una necesidad de acercarse más a ese grupo, que podría incluir a Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia, por ejemplo, e intentar defender lo que se pueda defender de ese orden”.

—Pero esas potencias medias, ¿tienen realmente las capacidades para evitar que el orden internacional quede reducido a una competencia de grandes potencias?

“Es una capacidad que hay que construir, y es limitada en este momento.

“Es notorio que muchos gobiernos tienen miedo de Trump, porque es un hombre vengativo, antojadizo, poco previsible en los detalles. Algunos están esperando el final de su período presidencial, pero no hay ninguna garantía de que las cosas vuelvan a donde estaban. Lo importante es ir pensando en las prioridades de cada país, las alianzas posibles, e intentar fortalecerlas”.

—¿Vamos inevitablemente a un escenario mundial que regrese a la lógica de esferas de influencia que creíamos superadas?

“No solamente son esferas de influencia. En el caso de Trump, vemos el de un imperialismo descarado, que todos pensamos que estaba superado, y ejemplificado por el acuerdo de concesión de petróleo en Venezuela. Creo que está en el interés de América Latina tener relaciones económicas con EE.UU., y no hay que caer en un antiamericanismo exagerado y barato, pero sí hay que estar muy atentos a los riesgos con la posición actual de EE.UU.”.

—Y ante este cambio del orden global, ¿América Latina tiene la capacidad para evitar convertirse nuevamente en un escenario de competencia entre potencias?

“La política de la administración de EE.UU. es que América Latina es un teatro de operaciones de primera importancia para su política exterior.

“Es un problema grande que todo esto esté ocurriendo cuando América Latina está más dividida que nunca. La región no se ha puesto de acuerdo sobre cosas básicas en la esfera global. El hecho de que haya tantos gobiernos de derecha hace que en teoría pueda ser más fácil, pero me parece que algunos de esos gobiernos están copiando el lema de (el expresidente de México) Andrés Manuel López Obrador de que la mejor política exterior es la política interna, y en este mundo eso es un lujo que no se pueden dar”.

—En el Chile Day usted también habló sobre la importancia de que América Latina no externalice su política exterior a EE.UU. Pero ¿es factible lograrlo cuando Washington ha vuelto a reclamar el hemisferio occidental como su zona de influencia por medio del corolario Trump de la doctrina Monroe, y con un gobierno que usa distintas formas de presión para lograr sus metas de política exterior?

“Evidentemente, la situación varía de país en país. Queda claro que halagar a Trump no rinde muchos frutos. Desafiarlo puede tener costos, pero no hacerlo, también.

“Mira el caso de Brasil, contra el que Trump ha puesto aranceles punitivos. Aunque se trata de un país grande, con relaciones económicas diversificadas. Es más difícil para México, que está intentando diversificar sus relaciones económicas, y lamentablemente eso me parece innecesario.

“En el caso de Chile, evidentemente las relaciones económicas con China son fundamentales para su economía, y tendrá que resistir cualquier presión para reducirlas. No quiere decir que sea del interés de Chile tener una alianza estratégica con una potencia autoritaria como China, pero sí lo es tener comercio e inversiones que no sean sensibles para su seguridad nacional”.

—El caso del Escudo de las Américas, al que se adscribieron varios de los gobiernos de derecha de América Latina, incluido Chile, ¿lo ve como un ejemplo de esa externalización de la política exterior?

“Sí. El crimen organizado es un problema inmenso para América Latina, pero eso no quiere decir que la respuesta debe limitarse a la acción militar. Es un problema mucho más complejo y multidimensional que eso. Si hay que usar las Fuerzas Armadas, me parece que tiene que ser en forma muy quirúrgica y limitada. Lo fundamental es mejorar la inteligencia, policía, tribunales que funcionen, y cárceles que sean seguras. Es un trabajo lento, pero esencial.

“Pero no parece ser algo que interese mucho a la administración Trump”.

—Dado el actual giro a la derecha en la región, con gobiernos que se alinean con Washington, ¿cuán decisivo puede llegar a ser ese alineamiento a la hora de definir el futuro de América Latina en este escenario tan cambiante?

“Bueno, si hay un Presidente demócrata en dos años más (tras las elecciones de 2028 en EE.UU.), puede ser que esos gobiernos de derecha vayan a tener un problema, porque va a resultar que no van a tener ninguna política exterior propia. La situación, por resumirlo, es muy incierta”.

Autor: José Tomás Tenorio Labra, corresponsal en España


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